sábado, 9 de abril de 2011

CAPÍTULO 24 - GRITOS EN LA NOCHE..






-Ya está, Jessi. ¿Que quieres que haga ahora?. ¿Te ayudo en algo mas?.
- Si, ahora te irás a descansar un ratito, donde no me molestes.
- Jessi, por favor. Haré solo lo que me pidas. Te juro que no te molestaré. - Suplico preocupado.
- Necesitas descansar. - Dijo mientras le miraba seria.
- Tienes razón, me hace falta un descanso. - Dijo mientras ponía sus manos a la espalda y sostenía el extremo de las esposas con las palmas de sus manos hacia arriba.
Ella cerró las esposas con fuerza y le obligó a darse la vuelta.
- Si quieres me quedo aquí y le vigilo. Te avisaré si se despierta y sabes que no podría hacerle ningún daño aunque quisiera.
- Creo que sigue nevando. -Dijo mientras le miraba aun mas seria.
Joder.. De nuevo la he enfadado.. Pero, si no he hecho nada.. O al menos no he hecho nada desde que salí de la leñera.
- ¿Donde quieres que vaya o que quieres que haga?. Solo dímelo y lo haré.
- Camina. Vamos. - Dijo mientras le daba un empujón.
- Voy. - Dijo mientras la miraba cabizbajo.
Mierda.. De nuevo me lleva a la leñera, seguro. Y odio estar encerrado. Si por lo menos dejase de nevar, podría irme. Pero no, la tormenta no amaina y el coche cada vez es mas difícil moverlo. Si es que no está totalmente cubierto por la ventisca. Eso suponiendo que la máquina quitanieves funcionase, porque o mucho me equivoco o estamos aislados por la nieve. ¿Quién coño iba a subir a despejar un camino que apenas conduce a un par de cabañas o refugios de montaña?. Nadie, y menos cuando habrá mil carreteras mas importantes de las que preocuparse. ¿Porque habré insistido en que me dejase quedarme?. Debería haberme ido tras la sesión. A fin de cuentas, fue breve, pero intensa y compensó con creces el dinero invertido.. Pero no, quería mas. Ese es mi problema, siempre quiero mas. Y al final, pasó lo que tenía que pasar. Todo se me fue de las manos.. El furor del momento, o quizás los tragos de whisky a destiempo, hayan tenido algo que ver. Seguro que si. No me di cuenta de que me estaba pasando de la raya.. Normal que se haya enfadado conmigo. No era para menos. Pero.. ¿Que podía hacer yo?. Luego, una cosa llevó a la otra y.. Ahora solo puedo plegarme a sus deseos e intentar no enfadarla mas de lo que ya está, o por lo menos hasta que deje de nevar y pueda irme y olvidarme de lo que ha sucedido..
A estas alturas preferiría no haber tenido nada que ver con esto, con lo que pasó ni mucho menos con lo que está a punto de ocurrir.
Joder.. Lo sabía, ya estamos de nuevo en la cocina. Y la leñera sigue abierta. Maldita sea mi suerte.. No quiero ir a la puñetera leñera..
- Jessi, por favor. No lo hagas.
- ¿Que no haga el que?.
- No me metas en la leñera, por favor. Seguro que puedo ser mas útil para ti aquí fuera. Algo tiene que haber que yo pueda hacer. Lo que sea. Piénsalo, por favor.
- Siéntate en el suelo y entra sin hacer escándalo.
- Pero.. Jessi.. - Dijo mientras resoplaba y la miraba preocupado.
- Claro que si. No te preocupes. Ya lo hago. ¿Dónde iba a estar yo mejor que encerrado en una leñera?.
- ¿Podrías quitarme las esposas mientras esté en la leñera?. Por favor, Jessi. - Dijo mientras entraba.
- Si te molestan las esposas túmbate de costado o boca abajo y no se te clavarán.
- Claro, Jessi, eso haré. Gracias por preocuparte. - Dijo mientras la angosta puerta se cerraba con un crujido.
Como no.. No podía ser de otro modo.. De nuevo encerrado en la leñera.
Unos gemidos apagados rompieron el silencio en la fría noche blanca, pero ella dormía plácidamente ajena a todo.
Poco a poco los gemidos fueron subiendo de intensidad, hasta el punto de que despertó sobresaltado.
Joder.. Se ha despertado y debe de estar rabiando de dolor. Sin duda que está chillando a pleno pulmón. ¿A que espera para ir a verle?. Hasta yo iría a verle si no estuviese encerrado en la leñera. Esos quejidos me taladran los oídos.. Haría lo que fuese con tal de que se callase ya. Inclusive matarle y terminar de una vez por todas con su penosa existencia. Sería hasta algo humanitario.
Maldita sea, por si no me bastase con estar encerrado, debo de aguantar sus gritos, esta noche acabará convirtiéndose en una pesadilla. Casi sin poderme mover, esposado, encerrado en este inmundo ahujero y soportando sus gritos sin poder hacer absolutamente nada para callarle.
- Jessi.. Jessi. - Chilló preocupado.
- Jessi, por favor. Ven. - Chilló
- Jessi, ven. Por Dios, ven.. - Sollozó asustado.
“ Jessi.. ¿Dónde estás?. ¿Dónde te has ido?. No puedes haberme hecho esto e irte como si tal cosa, ¿verdad?. Ni tan siquiera puedo quitarme la venda de los ojos.. Ni apenas moverme. ¿Que podría hacer con las muñecas encadenadas?. Nada en absoluto. Lo único que puedo hacer es tratar de aguantar el dolor y llamarte. Confiando en que te apiades de mi y me des algo para el dolor. ¿O ni tan siquiera harás eso por mi?.”
- Jessi.. - Chilló
- Jessi, por favor.. - Sollozó.
- Jessi. - Sollozó ya casi sin fuerzas.
Sollozaba asustado y completamente agotado cuando se quedó dormido.
Por fin se ha callado. Ahora solo hace falta que logre encontrar una postura que no sea demasiado mala y tratar de dormir un poco. Estoy tan cansado..
Horas después.
El se revolvía inquieto y sollozaba sin llegar a despertarse, cuando ella entró y abrió la ventana de par en par para que entrase un poco de aire fresco.
Cogió con suma delicadeza su mano izquierda, la posó sobre la cama, tapando el resto de su cuerpo salvo la cabeza con una sabana blanca, y ató su muñeca al larguero de la cama con suavidad para que no se despertase y le quitó la venda de los ojos.
Luego cogió su dedo corazón y lo apretó con fuerza con el cascanueces quebrando su falange proximal en varios fragmentos.
- Ahhhhhhhhhhh. -Aulló de dolor, ya completamente despierto mientras la miraba.
- Jessi, por Dios. Por lo que mas quieras. No sigas, por favor. - Suplicó aterrado.
- Trata de estar tranquilo, y no hagas esto mas difícil de lo que es.
- Jessi, por favor..
- No lo hagas. - Chilló aun mas asustado mientras veía como su dedo corazón era de nuevo aprisionado por el odioso cascanueces.
- Ahhhhhhhhhhhh. - Chilló mientras su segunda falange se partía en varios trozos.
- ¿Que te había dicho?.
- No.. no lo sé, Jessi. - Dijo sollozando.
- Creo haberte dicho que estés mas relajado. ¿Recuerdas?.
- Si. - Dijo entre lloros.
- Espero no tener que repetirtelo o tendrás mucho de lo que arrepentirte. ¿Está claro?.
- Perdóname, Jessi, por favor. - Suplicó apesadumbrado.
- Te juro que intentaré con todas mis fuerzas complacerte. De verás, haré todo lo que pueda. - Dijo aterrado.
- Se que lo harás. - Dijo mientras acariciaba sus cabellos.
- Ten un poco de compasión conmigo, Jessi. - Suplicó cabizbajo.
- Piensalo un poco, por favor.
- ¿De veras te hace falta ser tan violenta conmigo?. ¿Que podría hacer ya para molestarte?. Ni tan siquiera me puedo mover. Me tienes por completo en tus manos. Hagas lo que hagas, no podría impedirtelo aunque quisiera. Entonces.. ¿Porque tienes que ser tan ruda conmigo?.
- Respira hondo y relajate. - Dijo mientras destrozaba su tercera falange.
- Ahhhhhhhhhhhhhh. - Chilló incapaz de contenerse.
- Se ve que en realidad no entiendes las cosas cuando te las explican..
- Lo.. Lo siento, Jessi. - Balbuceó asustado mientras gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas.
- No te preocupes, entiendo que hasta cierto punto no puedas evitar quejarte.
- Oh, muchas gracias, Jessi. Sabía que no podías ser tan dura conmigo. - Suspiró aliviado.
- Ahora.. Tu tendrás que entender que yo te he avisado ya varias veces y que tu desconsiderado comportamiento no debe quedar sin el debido castigo, ¿Verdad?.
- Si, Jessi. Lo entiendo. - Dijo mientras se le anegaban los ojos de lágrimas y la miraba con pavor.
Temblaba de pies a cabeza cuando se le acercó con unas pinzas de ensalada completamente abiertas y le acarició el cuello con la mano.
- Tienes dos opciones, puedes hacer esto fácil o ponerme las cosas todo lo difíciles que quieras. Pero al final el resultado será el mismo.
- De ti depende que el dolor sea mas profundo o menos.
- No jueges mas conmigo, Jessi, por favor. - Suplicó entre lloros.
- No trates de endulzarme las cosas. Se que te diga lo que te diga no servirá de nada.
- Así que dime que quieres que haga y si está en mi mano, trataré de complacerte en todo lo que pueda.
- Abre bien la boca y trata de estar todo lo calmado que puedas.
- ¿No me dirás al menos que me vas ha hacer?. - Dijo mientras la miraba aterrado.
- Te voy a ayudar a que seas un poco mas razonable. Verás como así se te quitan las ganas de andar interrumpiendo todo lo que hago. - Dijo mientras le miraba seria.
El sollozaba aterrado e incapaz de hacer lo que le pedía.
“Dios mio. ¿Que hago ahora?. Si abro la boca se que me hará mucho daño. Sea lo que sea que haya pensado hacerme, me dolerá horrores, estoy seguro. Pero.. Si la mantengo cerrada, me la abrirá por la fuerza y aun será peor para mi. Ninguna de las dos alternativas es buena. Haga lo que haga se que saldré perdiendo. Dios.. dios, dios.. ¿Cuando se terminará esta maldita pesadilla?.. “
- Hagamoslo difícil, pues.. - Dijo mientras le tapaba la nariz para obligarle a abrir la boca que el obstinadamente se empeñaba en cerrar con fuerza.
El abrió la boca para tomar una bocanada de aire y en ese instante ella le colocó las pinzas cerradas en la mandibula con el extremo rozando su garganta.
El consiguió no sin esfuerzo cerrar la mandibula apretando las pinzas con fuerza con sus doloridas encias, mientras ella se daba la vuelta y pellizcando ligeramente su garganta.
El dolor le hizo abrir la boca de par en par, momento que ella aprovechó para situar otra pinza idéntica en el otro lado de su mandibula.
El lloró aterrado mientras la miraba con ojos suplicantes.
- ¿Ves lo que pasa cuando no sabes comportarte?.
El asintió con la cabeza, mientras gruesas lágrimas rodaban por sus mejillas.
- Sigamos.. Si no me interrumpes dejaré tu garganta tal cual está. Espero que por tu bien sepas comportarte.
El asintió preocupado, mientras un escalofrío le recorría la espalda.
Ella cogió su dedo anular y lo apretó con el cascanueces mientras el se retorcía de dolor y se clavaba ambas pinzas en la garganta.
“ Dios mío.. Se propone destrozarme por completo. A este paso no va a dejarme ni un hueso sano. ¿Que digo huesos?. No ya los huesos sino que todo mi cuerpo. Ni tan siquiera saldrá bien librada mi garganta. Ni mi boca, ni nada.. Cada vez que aprieto las pinzas, me hago daño en mis pobres encías y para colmo, pellizco mi garganta. Y lo peor es que no puedo evitar hacerlo una y otra vez, mientras ella va partiendo todos mis dedos con toda la lentitud de la que es capaz.. “
“ Jessi, por dios.. Algo tiene que haber que te haga detenerte. Algo debe de suceder para que no continues. Una llamada, un mensaje, una mención.. Lo que sea. No sigas por favor.. “
Ella cogió el cascanueces y lo apretó sobre su dedo anular fragmentando la tercera falange de su dedo anular.
El ahogó un grito en su maltrecha garganta, clavandose de nuevo las pinzas, mientras desvíaba la mirada y giraba la cabeza hacia la pared.

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